Su nombre es Josefa Cala Caro, aunque a ella le gusta que la llamen Pepi. Tiene 74 años y es vecina de Badalona. Pepi tiene una discapacidad del 85%, con dos ictus y una EPOC, por lo que se pasa mucho tiempo ingresada en el hospital.

No ha tenido una vida fácil, llegó a Cataluña en los años ochenta, después de divorciarse de un marido maltratador en Córdoba. Desde entonces cuidó sola a sus cinco hijos, uno de ellos con discapacidad y levantó la casa que ahora le ha sido arrebatada. Su hija mayor María Pilar la estafó y la dejó al borde del desahucio. Desde entonces no volvió a saber nada de Pilar, desapareció de su vida.

Hace un año María Pilar volvió, y junto a su hermano Fran aprovecharon uno de esos largos ingresos para entrar en casa de su madre y cambiar la cerradura. Ahí comenzó un nuevo calvario para Pepita, según ella misma afirma desde entonces no ha vuelto a entrar en su casa. A día de hoy Pepi está en una residencia de ancianos subvencionada en el Maresme, a la espera de poder recuperar su casa.

Carmen Rosales, la hija pequeña de Pepi se desplazó rápidamente desde Bélgica (donde tiene su residencia habitual) para cuidar de su madre, y según ella misma cuenta, cuando le dieron el alta, los dos hermanos okupas la ingresaron en esa residencia y le quitaron el móvil para que no pudiera decirle al resto de hermanos donde estaba. “Fueron tres días de angustia para todos, porque mamá había desaparecido”, cuenta Carmen.

“También quisieron incapacitarla, pero no lo consiguieron. Mi madre tiene problemas de movi­lidad en el 75% de su cuerpo, pero está lúcida y con ayuda de una cuidadora podría desenvolverse bien en su propia casa”. Sus otros dos hijos residentes en Córdoba, aseguran que “no fuimos informados de los trámites que realizaba mi hermano” y mucho menos de la intención de “quedarse en la casa y dejar a mi madre en una residencia lejos de Badalona”.

Desde que volvió, Carmen no se ha separado de ella en ningún momento, ha intentado en varias ocasiones hablar con sus hermanos pero le resulta imposible, ni tan solo le abren la puerta, “está siendo muy doloroso, mi madre tiene todas sus pertenencias en la casa y no nos contestan a nada”.

 

 

Finalmente Pepi ha denunciado a sus dos hijos porque no solo han okupado la casa sino que, en alguna ocasión hubo enfrentamientos y además se la llevaron a la residencia en contra de su voluntad, pero el proceso puede durar de dos a tres años.

Por todo ello Carmen y Pepita han iniciado una petición Change.org, en la que reclama que desde el Ministerio de Justicia se establezcan protocolos que protejan a las víctimas de este tipo de situaciones. “Nadie te ayuda ante una situación así… Solo mi hija menor y el resto de familiares cercanos que están luchando conmigo para paliar esta situación y los vecinos que se están manifestando en mi barrio para que se sepa lo que está pasando”.

“¿Quién me devuelve los meses que llevo sufriendo con todo esto? ¿quién me compensa lo que está siendo este tiempo entre hoteles, casas de familiares y residencia porque no puedo entrar en mi propia casa? La poca fuerza que me queda se me está desgastando viendo cómo han okupado mi casa de forma ilegal y dejándome sin mis pertenencias. No puedo más...”, se lamenta desesperada Pepi.

Pepi está destrozada y no entiende por qué mientras espera que los jueces tomen una decisión, nadie garantiza sus derechos fundamentales, “¿cómo puede ser que mientras sucede el juicio quienes okupan la casa estén más protegidos que la persona a la que han dejado en la calle?…ya hace más de un año que dura todo esto y aunque sé que parece increíble, sigo sin una solución. Si es duro que okupen tu casa sin que puedas hacer nada, imagínate el dolor si quienes te dejan en la calle son tus propios hijos a quienes, como madre y a pesar de todo, sigues queriendo… Incluso con todo lo que te están haciendo sufrir”

En el barrio de la Salut, en la calle Rosselló, donde Josefa tiene su piso, los vecinos apoyan la campaña para que vuelva a casa. En la misma calle, muy cerca de su domicilio, viven sus hermanas que, “no entienden cómo ha podido quedarse en la calle” y aseguran que están dispuestos a “cuidar de nuestra hermana, pero en Badalona”, reivindican.

 

Noticia redactada por el Dto. de Comunicación de STM Seguridad.

Fuentes: La Vanguardia, Antena 3, 65ymas.com

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