Okupación, narcopisos. inseguridad… Barrios donde es imposible vivir.

Ruzafa y la Malvarosa en Valencia. Puente de vallecas o el Pozo en Madrid. El Raval o el Borne en Barcelona. San Francisco y Abando en Bilbao…Ésta historia podría está sucediendo en estos momentos en cualquiera de éstos barrios.

Un chico se acerca ,andando a tu lado y te susurra ofreciéndote hachís, speed o mdma. Puede ser de día o de noche, da igual. Si te seduce la idea esta persona te llevará hasta un piso del barrio para que puedas comprar. Si te interesa algo más fuerte, heroína por ejemplo, te invitará a que te quedes en el piso y puedas consumir allí. Los narcopisos son viviendas ocupadas ilegalmente por traficantes de drogas que las habilitan como centros de venta y consumo en medio de los barrios. Son narcosalas de la droga abiertas 24h los 365 días del año.

Según muchos vecinos de éstos barrios la inseguridad está asociada a este fenómeno de los narcopisos, que están proliferando pese a las protestas constantes de quienes conviven con los estos centros de distribución de estupefacientes. En muchas ocasiones la tensión vecinal es crítica. Los vecinos de Puente de Vallecas en Madrid han protestado en numerosas ocasiones por el creciente número de narcopisos que, en ocasiones se encargan de tapiar y vigilar ellos mismos para evitar que se vuelvan a abrir tras los precintos policiales. Sólo en enero de éste año la Policía ha desmantelado una docena de ellos.

En el barrio del Raval en Barcelona éste es un problema que se remonta once años atrás. En 2008 empezó a haber vecinos expulsados de sus casas por impagos que decidieron vivir como okupas de sus propias viviendas. Más tarde, hubo una segunda oleada de okupaciones, encabezada por mafias y gente dedicada al narco que expulsa a los okupas originales. Eso sucede entre 2013 y 2014. Se adueñan de ciertos pisos y los usan para tráfico de drogas a pequeña escala.

La tercera etapa de este proceso, viene con el punto más álgido de okupación de estas mafias, entre 2016 y 2018 la cosa se vuelve insoportable, y fue cuando los vecinos constituyeron un eje vecinal para hacer frente a esta situación que denigraba el barrio. Desde principios de 2017 hasta la fecha, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana han realizado 52 entradas a pisos donde se traficaba y se consumía droga y han detenido a 79 personas en El Raval.

Quién hay detrás de esos pisos es un enigma, aunque los vecinos que han hecho una red entre ellos, tienen sus sospechas. Desconocen quiénes son los que realmente mueven todo el entramado, pues no es la misma persona la que entra la droga, la que está dentro del piso, ni la que controla los accesos desde el portal, pero sí saben que hay pakistaníes, rumanos, colombianos o dominicanos entre los “trabajadores” relacionados con los narcopisos. Y entre los consumidores hay mucho turista italiano. Calculan que para verano vuelva a haber un repunte con la llegada de más turistas, aunque no es el principal consumidor, ahora también se  ve mucho chico joven, de entre veinte y veinticinco años pinchándose.

Los propietarios de estos pisos no denuncian nunca a sus okupas, y eso complica mucho la acción de la policía ya que no puede actuar en un inmueble si no ha sido denunciado previamente por su propietario. Los vecinos creen que el objetivo que se busca es  hundir el precio del suelo para construir nueva vivienda en el barrio. Lo que está ocurriendo no es solo un problema con la droga sino que de fondo está un fenómeno especulativo con unos terrenos que son muy baratos y muy céntricos. Éste proceso de degradación de los barrios a través de la proliferación  de narcopisos se está extendiendo rápidamente en las grandes ciudades.

El pasado mes de abril Telemadrid ofrecía éste titular en su Telenoticias 1:

“Así queda un “narcopiso” tras 7 años ocupado por drogadictos en San Blas”

Los propietarios de una vivienda en San Blas enseñan lo que queda de ella. Así se la han encontrado tras siete años ‘okupado’ como narcopiso: paredes agujereadas, destrozos por todos lados y un laboratorio de drogas.

Ha estado ‘okupado’ durante 7 años por toxicómanos. Ahora, tapian las ventanas para que los ocupas no vuelvan a entrar. Los dueños de la vivienda de San Blas comprueban que está destrozada y ahora mismo inhabitable. Por el momento han tapiado las ventanas y han puesto doble cerradura para que no vuelva a ser ocupada.

Telemadrid ha hablado con los propietarios que cuentan desolados cómo se han encontrado su vivienda y el nivel de destrozo que hay en ella. Miguel Ángel y José Luis llevan 7 años pagando abogados y esperando juicios para recuperar su casa ocupada.

Ahora hay muchas empresas que han creado sistemas para prevenir la okupación ilegal. STM Seguridad es la pionera en fabricar y instalar la Puerta Antiokupación, que  impide la entrada a los pisos deshabitados. Con ella ya no es necesario el engorroso “tapiado”, con lo que se permite al propietario entrar siempre que lo pueda necesitar.

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