El objetivo fundamental de los okupas son las viviendas vacías

La posibilidad de que ocupen tu vivienda habitual es muy baja, algo que ni mucho menos ocurre con frecuencia, al menos no la suficiente frecuencia para crear alarma social.

Okupación en segundas residencias

Al principio estaban muy centrados en viviendas propiedades de bancos o fondos de inversión, pero desde hace un tiempo los pisos de particulares están siendo el objetivo de la okupación ilegal. Viviendas de las que su propietario suele detectar su okupación pasados muchos días, incluso meses y cuyo desalojo se hace muy complicado y con elevado coste.

Este es un aspecto muy importante, ya que el camino legal para desalojar una vivienda okupada es totalmente distinto si se trata de una vivienda habitual o de una segunda residencia o casa vacía.

Cuando se da el caso de ocupación en una segunda vivienda no se está protegiendo la casa de una persona, ya que el inmueble se encuentra temporalmente vacío o deshabitado. En ese caso, lo que se protege es la propiedad y posesión del inmueble.

En estos casos el propietario no suele detectar la okupación en las primeras horas, lo que da tiempo a los okupas a instalarse en la vivienda y hace mucho más complicado el desalojo.

Es fundamental que el propietario detecte la okupación en las primeras 24-48 horas, si no es así será mucho más complicado echar a los okupas. Los okupas conocen bien las distintas formas de justificar la intrusión, como hacer la compra y llenar la nevera, pedir pizza a domicilio o repartir marcos con fotos por toda la casa.

Primeros pasos para desalojar una vivienda okupada

El primer paso es interponer una demanda en el juzgado de primera instancia que nos corresponda. Una vez interpuesta la demanda es el juez correspondiente quien decidirá si la admite o no a trámite. Todo esto puede llevar un mes o un mes y medio.

 

 

Se notifica a los okupas y estos deben acreditar la propiedad en el plazo de cinco o diez días. Si no lo acreditan se dictará fecha de alzamiento. Pero, una vez más, todo esto puede llevarnos prácticamente un año. Según la ley, estaríamos ante un procedimiento de desahucio por precario contra los ignorados ocupantes, puesto que no se conoce la identidad de los mismos.

Si transcurre cierto tiempo hasta que el propietario de esa segunda residencia es consciente de la okupación puede ocurrir que los intrusos hayan normalizado su situación, porque probablemente habrán cambiado la cerradura, es posible incluso que se hayan empadronado o pagado algún recibo, con lo cual se complica mucho la cuestión.

En el caso que la segunda vivienda esté en un edificio con muchos vecinos puede ocurrir que éstos actúen, puesto que son afectados colaterales de la okupación ilegal de una vivienda en su edificio. La comunidad de propietarios podría ejercer la acción de expulsión por actividades molestas, insalubridad, actividades específicamente prohibidas en los estatutos o nocivas y peligrosos.

Dicha acción se ejercita a través de una demanda civil por la comunidad de propietarios representada en el presidente.

En cualquier caso hay una cosa en la que coinciden todos los expertos. En el caso de ser propietario de una vivienda deshabitada hay que valorar detenidamente una inversión en seguridad para evitar la okupación.

¿Compensa instalar una alarma o un puerta antiokupación?

En nuestro blog de noticias publicábamos un artículo titulado “Cómo proteger nuestra vivienda vacacional” donde se explica muy claramente la diferencia proteger nuestra propiedad con una puerta STM antiokupación y utilizar únicamente una alarma como medida de precaución.

 

Noticia redactada por el Dto. de Comunicación de STM Seguridad.

Fuentes: El Economista, Idealista, El Confidencial.

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